lunes, 19 de septiembre de 2022

«Where are u from?»


La señora de las gafas negras de pasta no ha venido. En línea recta, una pareja ha pedido «lo mismo de siempre» para desayunar. A su izquierda, la Chica Vitamina sonríe mientras lee un nuevo WhatsApp de su conquista del fin de semana. Siempre conjuntada en tonos naranjas: funda de móvil, correa de reloj, jersey de entretiempo y cabello. A la derecha, el grupo de señoras «Estamos bien, que ya es mucho» ha pedido un bocadillo de york y queso, un café con leche en vaso y un zumo de naranja, por favor. En el centro, una rubia con perspectiva contempla la escena mientras anota mentalmente nuevos personajes para su próxima novela. 

«Where are u from?», me pregunta el chico que reparte panfletos por la Rambla de Barcelona. Le lanzo un bufido, una vez más me han confundido con alguien del país anglosajón. Pongo los ojos en blanco y le contesto: «Según mi querido Josep Pons tengo rasgos nórdicos, nací en Barcelona,  mi padre era de la tierra de Cervantes, mi madre catalana, mi abuelo materno de Algeciras, mi tía inglesa y …

»So, where are u from? —insiste. 

»Catalana de corazón inglés, de ironía manchega y gracia andaluza, una mezcla no apta para insulsos.

»Me-don’t-un-ders-tand.»



Annabel Arcos Ruiz

viernes, 16 de septiembre de 2022

ESTAMOS, QUE YA ES MUCHO


Padremadre quiere celebrar sus 93 por todo lo alto. Ha organizado una fiesta a la altura de las grandes celebraciones. La próxima vez ya sé a quién pedirle que se encargue de la presentación de mi próximo libro. Que sí, que ya me ronda otro en la cabeza. A decir verdad, ya hace tiempo. Esto es un no parar. Si ya se lo digo a los personajes: «¿Podríais dejarme descansar? Un poquito de por favor». Pero nada. Ellos siguen contándome sus historias y yo tan sólo pienso en sentarme frente al ordenador, encender una varilla de incienso, música en los AirPods y a volar. 


—¡Buenos días, señoras! —exclama la señora de bata azul a dos de sus compañeras que ya han comenzado a desayunar—, ¿cómo estáis?


—Estamos, que ya es mucho —replica una de ellas. 




jueves, 15 de septiembre de 2022

MODERNA

La Socia me ha dicho que soy una «moderna» porque llevo el móvil sujeto por una cuerda, a modo de bolso. Me ha retocado el lazo aludiendo que «sino dejarás de serlo». La moda es así, como una ola a la que te subes y no sabes cuánto va a durar. Entre tú y yo, a mí esto de ser una réplica de la multitud me es bastante indiferente. Lo cierto es que me gusta mi marca personal. A veces más conseguida que otras. En ocasiones de humor y otras baja de ánimos. Con una lista interminable de defectos y otra infinita de virtudes. Con pecas. Miope. Maniática del orden, mariposa de la vida. Me gusta volar a cualquier sitio al que la imaginación pueda llegar. Perenne emocional, la razón la utilizo únicamente para pensar. 


—Y tú, ¿quieres ser una moderna?

—Uy no, mama. Yo quiero ser yo. ¡Ay!, ya se te ha vuelto a deshacer el lazo. 

—Es que yo también quiero ser yo. 




sábado, 3 de septiembre de 2022

SEPTIEMBRE HUELE A LÁPIZ


Mientras busco una playlist que aún no haya escuchado —ardua tarea para los amigos de Spotify— la aplicación me sugiere «música para bodas». La madre que la parió, pienso, qué poco me conoces. Que no te digo que el amor no esté de moda, le pasa como al rojo, que combina con todo,  pero a mí es que el paripé me sobra. Suena ‘Love is all around’ y se me achican los ojos, las pestañas me abanican la mirada y le pongo morritos a Viambtú (bajo la mascarilla, aunque aquí en el tren somos pocos los que la llevamos). Maldita sea, ya se me ha colado el romanticismo sugerido. Que sí, ese que te sugiere —valga la redundancia —que regales algo, sientas galopar tu corazón en febrero, te arrodilles (¿aún se estila esto?) pasados los treinta y pocos y tengas hijos al año —la parejita si te lo puedes permitir, hi j@ únic@ en su defecto,  que ahora entre el precio de la luz y el gas y el cambio climático ves a saber tú — y fueron felices y comieron perdices. Debo ser una hater del amor a la que le gusta bailar descalza al ritmo de Édith Piaf, un lunes antes de cenar. Sentir, vibrar, compartir y debatir opiniones, la conjugación perfecta del amor, independiente, autosuficiente y continuo.

Septiembre huele a lápiz.

A vuelta a empezar.


jueves, 18 de agosto de 2022

LA CLAVE



«Solamente poniéndote método conseguirás objetivos», Ernesto Poveda.

Al salir del despacho me he anotado la frase. La otra, dice que no está registrada, y que también puedo utilizarla si quiero. Me he aburrido mucho durante la vacaciones —le cuento— y así ha surgido otra idea de novela. Estoy trabajando ya en ella —añado con una sonrisa y la ilusión de sentarme de nuevo frente al ordenador. La otra parte, mi presente profesional, está aún por definir aunque, a mis cuarenta (dice Ernesto que soy una jovenzuela), sé muy bien lo que no quiero y hacia dónde focalizarme. Si no lo haces —me aconseja— es perder el tiempo y tener sensación de fracaso. Y es cierto. Porque todos somos polivalentes, de múltiples intereses y conocedores de la cultura de aquí y de allá. De acuerdo, los hay de todo tipo y para todos los gustos pero, quien más y quien menos, se apaña profesionalmente. La cuestión es si nos hemos preguntado y, más concretamente, focalizado en lo que queremos. Nuestro objetivo. Aquí está la clave. Descartar todo aquello que se aleje o nos desvíe de nuestro objetivo. 

«Estoy en proceso de ser persona». 

Con tu permiso, Ernesto. 


martes, 2 de agosto de 2022

ESCORPIÓN



¿Por qué los escorpiones pueden vivir en el desierto?, le pregunta el chico de la camiseta azul a su amigo.

Creatividad. No, ésa no es la respuesta. Es la palabra que me viene a la mente cuando pienso en los últimos años. No he dejado de crear, de pensar, de crecer, trabajando con o sin inspiración. La profesión del escritor, de la vocación y la palabra, de las letras volando a través de la ventana.

Ya te has vuelto a ir.

Espera, que vuelvo. 

¿Por qué pueden vivir los escorpiones en el desierto?.

«¿Se han adaptado?», replica el amigo con otra pregunta. 

¡Exacto!, exclama el chico de la camiseta azul. 

A diferencia de los escorpiones, tenemos la opción de escoger dónde adaptarnos. Y yo ya he elegido dónde quiero que me lleven las dunas del desierto:

Allá donde haya una historia que contar.


jueves, 28 de julio de 2022

PALABRITA


La señora que ofrece la suerte igual que vende sellos me ha preguntado si quería un numerito del sorteo de verano.

Mientras paseamos, La Socia me ha hecho una masterclass sobre las evoluciones Pokémon. La escucho como si me fuera la vida en ello, asintiendo con la cabeza, cada diez palabras añado un «ajá» sin entender absolutamente nada. Ella continúa hablando entusiasmada. Recuerdo las clases de latín en el instituto y me río de las declinaciones comparado con los Pokémon.  Se detiene:

«Y me ha tocado Pikachu en el primer sobre de cromos».

Cruzamos la calle antes de que el chico del patinete eléctrico nos atropelle. Y añade:

«Me han dicho que tengo mucha suerte».

—¿Un numerito del sorteo del verano? —repite la señora . 

—No, gracias —respondo.

—¿No quieres ser millonaria? 

Pausa. 

—Prefiero tener salud y que me toque un Pikachu. 

Palabrita.