viernes, 29 de noviembre de 2019

EL ÉXITO



Tengo los ovarios  como dos maracas de cinco kilos colgando de la pelvis. 
Pero sonrío.


Hace relativamente poco que hablo del cáncer en pasado. Del mío. Espero utilizar el mismo tiempo lejano e indefinido en la memoria de quien ya no recuerda para el resto de los bichos. La Doctora de Losbajos me ha dado paso en su consulta de bata blanca. Te veo mejor —me dice mientras señala el potro donde colocas la piernas y ve tu mundo. Respiro. Me relajo. La enfermera de vida ha lubricado el puntero de mi mundo interior previamente. Está un poco frío, advierte la Doctora de Losbajos. Se me encoge el mundo y le cuento cómo me siento: La emociones ya no se pasean por la cuerda floja. Estoy en el centro del equilibrio, concentrada en no perder lo conseguido. Vivo con dolor y convivo con mi historia clínica. No me quejo pero, ¿podría hacerlo?. El cuerpo se ha asentado en algunos kilos. Me duelen mucho los ovarios. ¿No será...algo malo? 

—No —asiente con la mirada fija en mi equilibrio.

La socia me ha confesado que estaba triste porque no se volvería a repetir una presentación del libro como la del otro día. Se ve que le gustó mucho. Le he dicho que lo mejor de la vida dura un segundo y que suele ser único e irrepetible. Ese es el secreto —prosigo— recordarlos,  disfrutarlos y crear nuevos en un presente continuo. 

He quedado con Padremadre sobre las dos para comer. Me debe un ajillo. Unas migas manchegas para los no entendidos. El éxito es bien sencillo. Consiste en saber quién eres. Sentirte libre donde el límite no lo marque el espacio sino tus ganas. La vida no espera, no la esperes tú a ella. El amor sube por las entrañas, enmudece en la garganta pero nunca se calla en la cama. El éxito es bien sencillo. Consiste en unas migas manchegas de quien de conoce, donde te sientes libre de prejuicios, en unos noventa años que no esperan ya nada pero hablan desde la experiencia. 








martes, 19 de noviembre de 2019

ME LLAMO EVA



Tengo diecisiete años. He muerto hoy en la carretera. 

Nací un día de primavera. Mi madre dice que tengo la piel blanca como la flor del cerezo, la cara salteada de pecas y los ojos vestidos de verde olivo. De los de La Mancha, añadiría mi padre. Ellos también yacen en el asfalto. Conmigo. Tan lejos, tan cerca. Tienen los ojos cerrados. No hemos tenido tiempo de despedirnos.

En septiembre empezaré el primer curso de bachillerato. Me gustan las letras y las ciencias, jugar a ajedrez, nadar en cualquier mar que tenga orilla en el Mediterráneo, donde la Costa Brava pueda acariciarme las venas. Tengo el corazón pintado de colores. Los sentimientos con una bandera que ondea libre de prejuicios, sin censura ni tabúes.

Tengo una hermana. No venía con nosotros en el coche. 

El instituto me va bien. Hace poco le dije a mi grupo de amigos que me gustaban las chicas. Ninguno pareció sorprendido por la noticia, salvo mi mejor amiga, Helena, que me abrazó fuerte hasta dejarme sin aliento. Tía, vale, vale—conseguí soltarle mientras nos dejábamos llevar por la emoción del momento. Solemos salir a una discoteca del centro de Barcelona, donde los sentimientos son tan libres como nuestra adolescencia. El amor es un tema del que aún no puedo hablar, no he conocido a nadie que haga bailar mariposas en mi estómago y cabeza. Ambos a la par. 

Ayer les confesé a mis padres la verdad sobre mi corazón. Lloramos. Nos abrazamos. 

Hace dos veranos que mi hermana y yo vamos a pasar unos días a Inglaterra. Nos hospedamos en casa de nuestra tía. Se llama Cloti aunque aunque en la vieja Inglaterra todos le llaman Lottie porque no saben pronunciar un nombre tan castizo, con tanto brío. Cuando tenía veinte años se enamoró de un soldado inglés y se fue con él. Aprendió a leer y a escribir en la lengua de Shakespeare antes que en el castellano de Cervantes. Nos hace gracia su acento British cuando hablamos. Me encanta el olor a césped mojado de la casa de Auntie, los canales del condado de Weybridge y las roast potatoes que nos prepara cada verano a modo de bienvenida. A veces me levanto por la noche, de puntillas, abro la nevera y me como una o dos patatas que han sobrado de la cena. Luego vuelvo a la cama sin que se de cuenta y me quedo dormida. 

Tras mi confesión, hemos decidido irnos un par de días de viaje. Necesitamos hablar. 

Cuando me sumerjo en el mar me siento libre. Me gusta bailar con los peces. Sentir la marea subir y bajar. Perderme en la sal del Mediterráneo. Dejar que mi cuerpo se mimetice entre el mar y la tierra.

Íbamos dirección Francia. Dos carriles con sentido único. Un conductor despistado.

He hablado con mi hermana minutos antes de que entrase a trabajar. Le he dicho que todo iba bien. Ella me ha insistido en la importancia de este viaje. De estar con mis padres. A veces se pasa de responsable. Pero esta vez, se lo agradezco. Que sí, que sí, Anna. Ya te he escuchado. Te quiero, he dicho antes de colgarle. 
El camión ha invadido nuestro carril. No ha habido tiempo. 
Me llamo Eva. Tengo diecisiete años y un corazón libre. De colores. 

                             ***

A mi hermana.

Texto finalista Narracions Curtes Josep Soler i Palet (Terrassa) 

Annabel Arcos Ruiz


martes, 5 de noviembre de 2019

LA PRIMERA Y ÚLTIMA VEZ




Mi primera vez con Damien Rice fue en el estudio de casa. Él con su guitarra y yo con mis letras. 
La primera vez que alguien me llamó escritora fue en la Plaça de la Vila. La Reina de Gràcia.
La primera vez que pensé que no podría me prometí que sería la última vez que lo haría.
Desde entonces vivo con una agenda diaria. Se me olvidan palabras, frases, nombres de artistas. Pero no la vida. Esa sigue. Se despierta risueña abrazada a la almohada. 
La última vez que comí en silencio fue con banda sonora de cubiertos. 
Desde entonces bailo descalza, con el ruido de los corazones latiendo. 
La última vez que te dije 'te quiero' será mañana.
La primera vez fue la última.
La última vez será la primera. 
Y única. 



domingo, 27 de octubre de 2019

TRES CORAZONES





La doctora Huesos me ha medido el diámetro de mi niño mimado. Dice que ha mejorado.


Tengo tres corazones. Uno me palpita en el subsuelo de mis cicatrices; el otro anda descalzo, no me llama por mi nombre, me regala vida, nueve años y sonrisas.  El último me visita de noche, me abraza y despierta encogiéndome el alma por si se le escapa. Suspira, me acaricia las emociones anudado a mi espalda.  Tengo tres corazones llenos de latidos presentes sin futuro, ni siquiera continuo. Del pasado a veces no me acuerdo; la chemo brain ha borrado detalles pero no recuerdos. Me cuesta encontrar palabras pero siempre doy con sinónimos. El nombre de aquel cantante no es tan importante si sé tararear el estribillo de nuestro baile. Mi vida tiene agenda diaria sin cita previa. 


La doctora Huesos me ha dado hora para vernos en medio año. 
El cáncer se llevó mi pasado pero me dejó un presente, tres corazones y un blog a modo de diario que lleno de letras y sueños. 

Feliz día.

Sintinopuedo.blog
annabelarcosruiz@blogspot.com


sábado, 19 de octubre de 2019

CÁNCER 24 HORAS 365 DÍAS




El día que terminé contigo me enfundé en unas medias negras tupidas que lo esconden todo, hasta la barriga. Me pinté los labios de pasión y me subí en la lujuria. Siete centímetros de taconazos a falta de cima. El día que terminé contigo me dibujé una sonrisa en la perspectiva de nueve meses no de lucha ni de guerra ni trincheras, sino de vida. Mucha vida. El día que tú y yo nos vimos por última vez fue en la sala de radiología en el hospital de las siglas. Tú estabas solo y a mí, como siempre, me acompañaban las enfermeras de vida. Te miré a la cara, de frente, y te hablé en el único lenguaje que tú entiendes. Tu tiempo ya es pasado y el mío está muy presente. Camina continuo en un segundo, un minuto, un instante del que, te aseguro, exprimo todo su jugo. 

El día que terminé contigo te fuiste cansado. Cobarde, mentiroso, necio, soberbio. Me dejaste exhausta de vivencias, de cama y lágrimas. De ti, querido, no me quedo con nada. De la experiencia vital lo guardo todo en ese rincón del corazón donde también laten mis tres estrellas. Ya les dije que tenía muchas ganas de verlas pero, que de momento, el cielo podía esperar para el reencuentro. Les envío letras desde la tierra. Si algo nos ha unido siempre han sido ellas. 


El cáncer es 24 horas 365 días.
A todas las personas que le plantan cara al cáncer hoy y mañana también.
A mis tres estrellas, mis padres y mi hermana. 

Feliz día
annabelarcosruiz.blogspot.com
'Mi querida amiga' editorial Urano (octubre 2019)




jueves, 12 de septiembre de 2019

LO MÍO


Lo mío, querida, son las letras. El cáncer ha ocupado un cinco jodido, rejodido por ciento de mi vida. El resto es infancia, sueños, mañanas con la Noli sorbiendo un café con leche y noches de verano estudiando literatura inglesa. La fonética nunca fue lo mío. La teoría literaria despertó en mí la curiosidad de la omnisciencia y la perspectiva, los narradores ocultos tras personajes o Dioses que desde aquel cielo donde me ve el Andrés lo saben todo. O casi todo. Lo mío, querida, es mucho más que seis meses de quimio y una calva de doce. Es un paritorio con la socia llenándome el alma de pucheros y sonrisa mellada. Tan Escribano, tan María Reyes. Lo mío fue resiliencia en un tanatorio helado de vida con mis tres vidas tendidas en la carretera. Lo mío es mucho más que pasado y más que ayer. Lo mío es hoy y ahora. Y mañana, querida, no sé. Tal vez. 





Annabel Arcos Ruiz

annabelarcosruiz.blogspot.com

miércoles, 24 de julio de 2019

UNA MUJER




Han matado a otra mujer. 
Las letras son tan crudas como la noticia.
Han matado a otra mujer y nos han matado a todas.
A ti, a mí, a tus hijos, a nosotras.
 Al silencio. 
Y a las personas.
Han matado a otra mujer.
Se ha llevado el miedo. Ha tendido su vida.
Nos ha dejado el silencio golpeándonos en las sienes.
La rabia y la impotencia. 
El ruido cubierto de quien no escucha.
La ignorancia maldita. 
La maldita ira.
Han matado a otra mujer.
Tengo acuchillada la valentía.
Las manos temblorosas,
las lágrimas deshaciéndose 
en un laberinto que debe tener salida.
Uno en el que se quedan los cobardes
y no salen nunca.
Uno en el que la mujer ya no es noticia.
Uno en el que el titular
es que otra mujer sigue viva.
Han matado a otra mujer
Y nos han matado a todas.

A una mujer.